Obesidad

Trastornos Alimentarios

Trastornos Alimentarios:
Grupos de Descenso de Peso

Los grupos de descensos de peso, con control médico, nutricional y actividad física regulada, constituyen una modalidad de comprobada eficacia en la recuperación de la salud del paciente que presenta obesidad mórbida

Estos grupos operan coordinados por psicólogos y nutricionistas con una frecuencia semanal y en los mismos se trabaja la redefinición de la relación del individuo con su cuerpo, mediante la utilización de técnicas asertivas de autocontrol desde distintos lineamientos, como educación para la salud nutricional, técnicas cognitivo conductuales específicas, técnicas gestálticas, biofeedback, programación neurolinguiüística y otras.

Es muy útil como recurso terapéutico y mantiene una marcada eficacia para prevenir el uso de cirugía bariátrica, considerando a esta como el último recurso factible para un paciente que no ha logrado un descenso de peso adecuado.

El trabajo transdisciplinario permanente entre médicos, nutricionistas, psicólogos y el seguimiento personalizado de cada caso es fundamental para lograr el alcance de los objetivos propuestos en concordancia con el paciente.

En algunos casos, cuando la dieta y sus estrategias de apoyatura y refuerzo, no son suficientes, es necesario recurrir a medicación que interfiere la digestión o el metabolismo para brindar mejor oportunidad al paciente y para evitar la aparición o agravamiento de patologías sobreagregadas como la diabetes o las dislipemias.
En algunos casos en que la ansiedad, o la avidez por la ingesta o la impulsividad por comer no logran control voluntario efectivo, el psiquiatra también integrará el equipo profesional, con el aporte de terapias biológicas que interfieran el círculo psíquico vicioso que conduce a la obesidad.

Es muy importante que el paciente considere el proceso como dirigido hacia un cambio positivo de todo su marco nutricional de referencia, que en definitiva lo conducirá a un importante crecimiento personal, con mayor autocontrol, autoafirmación y una vida más placentera con la recuperación del valor del resto de sus sentidos, que hasta entonces habían sufrido detrimento en función de la exacerbación de los sentidos relacionados con la ingesta de alimentos y las sensaciones físicas del exceso de peso.